miércoles, 31 de octubre de 2012

DIBUJOS: Otoño

Hemos hecho una selección de dibujos sencillos para colorear del otoño, sacados de varias páginas de internet, podéis verlos y descargarlos desde aquí.

En estos días pintaremos alguno con la princesa y lo colgaremos para que lo veáis, la idea es que los pinte libremente, del color que quiera o del que le demos.
Que se manche y que experimenta.
Con las manos o con pinceles.
Con rodillo, esponja o con el pie! jejeje



domingo, 28 de octubre de 2012

ACTIVIDAD: Hoy jugamos con almendras!

Los niños quieren y deben jugar.
A través del juego reconocen su cuerpo, comprenden el tiempo y el espacio, interactuan con los demás, aprenden reglas y rutinas,imaginan, crean y destruyen.

Y  lo bueno es que para los niños cualquier cosa puede ser un juego. La vida entera es un juego y hoy, las almendras del árbol de nustro vecino son sus fichas :)


Hace unos días nuestro vecino guisante nos regaló de sus árboles una bolsa enooooooorme de almendras, uhhhmmmmmmmmm!! ^_^

Y como ayer estaba la princesa aburrida, decidimos jugar con las que nos quedaban ;) jijijijiji

El resultado? Más de media hora de juego!!




Al lado de las almendras le dejamos un biberón vacío de cuando era un bebe guisante ;)  y el juego se convirtió en ir pasándolas de una en una al biberón. Luego vaciar el biberón otra vez en el bol. Luego pasarlas de dos en dos. Luego sacarlas metiendo la mano en el bibe. Volcarlo en el suelo y todas las almendras rodando!!!! ^_^ Las recogía y otra vez a empezar.




Y cuando sacamos los juguetes de la playa y pudo pasar tooooooooodas y cada una de las almendras del bol al cubo con la pala, ya fue lo más :)

Descubriendo el mundo de una manera fácil y barata. Los sentidos preparados. Sintiendo lo rugoso, lo seco, lo áspero, lo pequeño........
Descubriendo que un recipiente es más pequeño que otro, y que en ese otro la mano no nos cabe.
Jugando y aprendiendo :)

La princesa guisante.....ya duerme en su colchón de besos.....


martes, 23 de octubre de 2012

JUGUETE: Lata "Hucha"

Usando como idea la actividad de la lata y las tapas del blog "Para mi peque con amor", la hemos hecho decorándola luego con las manitas de la princesa!


Y el resultado ha sido mejor de lo que esperábamos, a la princesa le encanta!!! Pasa ratos larguísimos jugando con la lata. Saca las tapas, las mete, las tira :D  Las mete por la ranura y después te pide que quites la tapa para meterlas y sacarlas con toda la manaza :P

De verdad, un 10 para este proyecto, muy entretenido y le ayuda a desarrollar la motricidad fina.

Os ponemos el paso a paso:

1-- Necesitamos una lata con tapa de plástico (hemos usado una de lecitina de soja que había por casa, pero también valen, por ejemplo, las de cacao para el desayuno)  y muuuuchas tapas metálicas de botes (las típicas de mermeladas, conservas, potitos...)



2--  Con unas tijeras, hacemos una ranura en la tapa.






3-- Aunque no es necesario (el juguete en este punto ya puede estar terminado) , hemos decidido pintar la lata con pintura acrílica blanca, y después una capita de cola blanca para que aguante más (la podéis pintar del color que más os guste)




4-- Y se nos ocurrió una idea muy chula!! Aprovechar algún dibujo que hubiéramos hecho con la guisante para decorarla....y qué mejor que sus manitas!! :)




5-- las recortamos, las pegamos en la lata, otra capita de cola blanca para fijar y........a jugar!!!!!!





De verdad que le ha encantado, ese sonido metálico cuando caen las tapas le hace mucha gracia!! jejeje, un juguete reciclado, barato, fácil de hacer, práctico y útil.

Lo vais a hacer?? Mandadnos fotos!! :)

Un saludo de martes....mientras la princesa guisante se come una galleta :P



miércoles, 17 de octubre de 2012

ACTIVIDAD: Caja sensorial1, el color rojo

Las cajas sensoriales son recipientes que ponemos al alcance de los peques con materiales de todo tipo que puedan explorar con sus propias manos (o boca, o pies, jejeje). Es una forma de poner en marcha todos sus sentidos y estimular la concentración y la imaginación.

Por internet podéis encontrar cientos de ideas chulísimas de cajas sensoriales. Con la princesa guisante iremos haciendo varias. De momento, hemos empezado por una sencilla, de un solo color: ROJO.



Como desde que era un guisante bebe le hemos dado para jugar mil cosas de casa....una caja de legumbres, latas, utensilios de cocina...no habría sido para ella nada nuevo. Pero incorporando la temática del color, quedó muy chula y le gustó mucho.





Estuvo un buen rato entretenida sacándolo tooooodo de la caja :) Peluches, rastrillos, tapas de botes, cajas de cartón, papeles, latas, moldes......




Y, como todo se lo lleva a la boca, fue una sorpresa cuando lo hizo con el tomate!!!! jejeje. Luego intentó meterlo en una cajita, pero no hubo manera :P


Una buena idea para desarrollar su creatividad y pasar un rato relajado. Incorporando, además, los colores, las texturas, "dentro y fuera".......
La próxima queremos hacerla temática de "el otoño", ya estamos recopilando hojas secas!!! ^_^

Esperamos que os haya gustado, si habéis hecho alguna con vuestros hijos, no dudéis en contárnoslo! Y si tenéis fotos y queréis mandárnoslas....las publicaremos en el blog encantados :)

Un saludo veeeeerde de la princesa guisante! ;P

jueves, 4 de octubre de 2012

CUENTO: Los 3 cerditos


Había una vez tres cerditos que eran hermanos y vivían con su mamá en un ancho valle.  Eran muy diferentes entre sí, los dos más pequeños se pasaban el día tocando el violín y la flauta. Les encantaba jugar y bailar, pero muy poco trabajar. El hermano mayor, en cambio, era más serio y trabajador.

Un día su mamá les dijo que ya era hora de que tuvieran su propia casa, y que debían de ponerse ya a construirla pues pronto llegaría el invierno. ¿Que haréis cuando lleguen las nieves y el frío?

Así que los tres cerditos cogieron sus cosas y salieron a buscar un buen sitio para construir sus casas.

El más pequeño de los tres, que era el más juguetón, no tenía muchas ganas de trabajar y se hizo una casa de  paja. El otro cerdito juguetón trabajó un poco más y la construyó con maderas y clavos. El mayor se hizo una bonita casa con ladrillos y cemento.

Un día, pasó por aquel valle el lobo feroz. Al ver al más pequeño de los tres cerditos, decidió capturarlo y comenzó a perseguirle. El juguetón y rosado cerdito se refugió en su casa temblando de miedo.

Enseguida llegó el lobo y llamó a la puerta - toc, toc, toc.

- No te voy a abrir, que me quieres comer - le dijo el cerdito.
- ¡Ja, ja! Esto no podrá impedir que te agarre -gritaba el lobo mientras llenaba sus pulmones de aire - soplaré, soplaré y soplaré....y tu casa derribaré.

Y sopló, sopló, sopló...y su casa derribó.

El pequeño corrió hasta la casa de su hermano, el violinista. Como era una casa de madera, se sentían seguros creyendo que el lobo no podría hacer nada contra ellos.

- ¡Ja, ja! Esto tampoco podrá impedir que os agarre, pequeños -volvió a gritar el malvado lobo - sopláré, soplaré y soplaré...y la casa derribaré.
De nuevo llenó sus pulmones de aire y resopló con todas sus fuerzas. Todas las maderas salieron por los aires, mientras los dos cerditos huyeron muy deprisa a casa de su hermano mayor.

- No os preocupéis, aquí estais seguros. Esta casa es fuerte, He trabajado mucho en ella -afirmó el mayor.

El lobo se colocó ante la casa y llenó, una vez más, sus pulmones.
- Soplaré, soplaré y soplaré... y la casa derribaré - dijo. 

Sopló y sopló... pero la casa ni se movió. Volvió a soplar, sopló más fuerte... ¡hasta ponerse rojo! pero no logró mover ni un solo ladrillo.

Desde dentro de la casa se podía escuchar cómo cantaban los cerditos:

- ¿Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo? ¿Quién teme al lobo feroz?

Los cerditos reían dentro de la casa, tanto que el lobo se empezó a enfadar mucho.

Fue entonces cuando se le ocurrió una idea: entraría por el único agujero de la casa que no estaba cerrado, por la chimenea. Los cerditos oyeron que subía por el tejado y corrieron a poner al fuego una olla de sopa caliente, y cuando el lobo bajó por la chimenea, cayó en la olla y se quemó.

- ¡Ayyyyyy! - gritó, y salió sin parar de correr hasta que llegó a su casa en lo alto de la montaña.

Los cerditos no le volvieron a ver. El mayor de ellos regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos y poner en peligro sus propias vidas. A partir de ese día, vivieron juntos y felices en la casa de ladrillos, cantando y bailando: 

- ¿Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo? ¿Quién teme al lobo feroz?